El final

La siguiente vez que quieras ser egoísta, la próxima vez, si realmente quieres que sea para siempre, busca un acantilado y, sin consultar al amor de tu vida, despéñate con el coche al más puro estilo de Thelma y Louise. Y no sientas ningún remordimiento, que solo era un coche.

Listas inacabadas

Me he quedado con ganas de levantar tu falda una y mil veces más. De perderme entre tus piernas y sentir el calor de tu lengua. De morir en el país de las maravillas. Ansío verte salivar sobre la almohada, sobre mi espalda y que mis labios encuentren todos los recovecos donde besarte. Deseo ver... Leer más →

24 de junio

Que esta noche, con tus velas por hoguera, sigas volando alto y nunca, nada ni nadie, te bajen de las nubes. Que bailes siempre al ritmo del fuego de tus caderas, celebres cada día y jamás se apague tu sonrisa. Que los instantes te traigan todo lo que mereces y que lo que sobre se... Leer más →

Enchufados

El camino del enchufe suele ser el más rápido. Véase el ejemplo de la electricidad, donde los políticos acuden a las puertas giratorias de las empresas eléctricas a la velocidad de la luz. Pero no es necesario acudir a la ley de Ohm para entender este concepto, todos tenemos conocidos que hemos visto tirar de... Leer más →

Como el que cree que tiene un gato

Observo la taza de café a través del humo de un cigarro que se consume en el cenicero. A su lado, otro recipiente vacío. Me encuentro solo y pienso que la imagen evoca a la residencia del dueño de un gato, aunque la palabra dueño no corresponda a un animal como el felino. Tanto en... Leer más →

Monólogo interior

«¡Por fin es jueves! En un día termina la semana: ¡Soy optimista!» —me digo pensando en el viernes, no contando los días para morir—. Habrá eclipse parcial de sol en Sudamérica, tengo que visitar Argentina. «¿No hubo un eclipse lunar hace poco...?» Sí, de esos cada no sé cuantos años —suceden a menudo—. ¿Celebraste San Valentín?... Leer más →

Conversaciones con el espejo

—La palabra hablada es más sincera que cualquier imagen o texto. —¿Qué palabra? ¿La mía? Eso no vale nada... —Cierto, tus palabras están a la altura del croar de los sapos. Eres la antítesis al niño o al borracho. *** —Y tú... ¿Qué voz oyes cuándo me lees? —La suya.

Infiernos

Tenemos que quemarnos en los infiernos para recuperar las alas y volver a la tierra. Afilar las uñas en otras pieles y que nuestros colmillos reluzcan blancos. Aullar a la noche despertando exhaustos de días. Desprendernos de las pieles que nos sobran y vernos de nuevo. Ella quería descender a las llamas, no hay ruego... Leer más →

Tambores de guerra

Suenan tambores de guerra... No, es mi alma que ruge dentro. Silencio, esgrimo la pluma; un papel en blanco... Otro cabezazo contra el espejo creyendo ser "Alicia en el país de las maravillas". Ni ella, ni Lewis Carroll, vuelta a la madriguera; elijo el conejo. Quizás llegue tarde a mi destino, quizás comienza aquí. Si... Leer más →

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