Replantar

«Quid pro quo», pensó aquel árbol que, convertido en ataúd, se cobraba la venganza del hombre que lo taló y ahora descansaba entre sus restos.

Érase…

Érase —y nunca fue— una vez, en uno de tantos cuentos, sin final feliz: la perdiz estaba envenenada.

El buen padre

Decidí que la última bala no sería dirigida a nadie, ni siquiera para mí, porque de lo que fui no quedaba nada. Esta era una idea muy meditada, como lo son todos los suicidios. Mi familia tenía razón, nunca había sido un buen padre. La confirmación de esta afirmación hizo que se desmoronara aún más... Leer más →

Nanorrelato en tiempos de virus

Acabo de leer que al doctor Jekyll le han dejado una nota en la puerta. Le invitan a abandonar su domicilio por el bien común. La nota estaba firmada por el único habitante de su casa: el señor Hyde.

Ding Dong

Bajé las escaleras que no llevaban a ninguna parte. Cuando regresé sobre mis pasos, volvió a sonar el timbre.

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