Ahora

En el ahora, el tiempo difuso en el que nos ha tocado vivir, dejamos que la vida suceda y la ocupamos. Sobrevivimos en el autoconvencimiento de que hay que ser a solas. Nos cobijamos en la forma de renegar de cualquier necesidad, de callar, de no hablar claro. Ahora no hay que depender de nada ni de nadie, hay que caer. Todo es más fácil si no se ama, si nadie se preocupa del otro. Renegamos del contacto, del cariño, evitamos el dolor, la tristeza y rehuimos. Nos dejamos morir en la inmediatez del silencio, a solas, ocupando nuestro tiempo para no pensar.

Pero hay que saber mirar atrás, porque la nostalgia y la tristeza no son demonios. No podemos dejar que venga lo que tenga que venir, sino buscarlo, pelearlo. Adormecer los sentidos no es buscar ninguna solución, sino procrastinar. Todas las luchas dependen de nosotros. Y el resto deberá asumir lo que calle porque no se atreve a afrontar lo que evita.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: